Es mucho más importante.
No sé quién sería el filósofo que tuvo la ocurrencia de comparar el tiempo con el oro, pero seguro que ahora está criando malvas mientras sus herederos se gastan sus ahorros.
Eso es lo que le pasaría a cualquiera que cambiase todo su tiempo por oro. Por eso, como decía Aristóteles, en la mesura está la virtud, y conviene medir bien cuánto oro necesitamos y cuanto tiempo estamos dispuestos a cambiar por ese oro. Porque os lo aseguro, el tiempo es mucho más valioso que el oro…