Estoy convencido. Si en lugar de utilizar el teléfono para las gestiones laborales enviáramos e-mails, la productividad del país aumentaría exponencialmente.
Es increíble la cantidad de tiempo que se pierde en el teléfono. Primero por las características de la comunicación oral, que es más redundante y protocolaria que la escrita (en los emails la firma ya viene por defecto, no hay que esperar la confirmación de que el otro te escucha y no se suelen repetir las cosas).
Y segundo porque la gente se enrolla al teléfono como las persianas. En los emails de trabajo no se pregunta por la familia, ni se desvía uno del tema porque no hay digresiones ni réplica.
Yo lo tengo claro. El teléfono es la lacra de la productividad. No sé qué opinareis vosotros….