Uno va a la Universidad para saber todo lo que se ha hecho antes. Y después, salir y hacer cosas nuevas…
Quizás sea así porque no queda otro remedio. Los estudios superiores están tan anticuados que no sirven para mucho en su aplicación laboral. Mientras todas las asignaturas empiecen por remontarse miles de años para buscar los orígenes de algo, nunca se podrá alcanzar el siglo XXI antes del examen final.
Casi nunca he repasado mis apuntes de clase porque nunca me ha hecho falta conocer con exactitud la epistemología de la comunicación, pero si qué es un gopher o un boletín electrónico.
Quizás los catedráticos deberían levantarse de su silla después de cierto tiempo y dejar el sitio a otros que lleguen con más ganas y, por qué no decirlo también, con conocimientos más actualizados y cercanos a la realidad.