Ya llegó la canícula, o «tiempo de perros». Hace mucho calor, los días se eternizan y por las noches se suda (si no tienes aire acondicionado, en cuyo aso te constipas). En las empresas la gente se ausenta por vacaciones y en los negocios sacan el cartel de «cerrado por vacaciones». Y en muchos cerebros también.
La gente va por la calle como poseída por el espíritu vacacional, donde hay que descansar tanto que hasta se olvidan de pensar. Eso se nota en cosas tan banales como la manera de cruzar la calle sin mirar o hacer colas en las tiendas para comprar el iPhone antes que nadie.
Espero que cuando pase el estío no se arrepientan…