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Quien tiene un amigo (rico) tiene un tesoro

Y quien lo busca en el fondo del mar, pues también.
Mayo de 2007: La empresa norteamericana Odyssey encuentra tres tesoros en el océano Atlántico y en el mar Mediterráneo. Uno de ellos, identificado como «cisne negro», es el tesoro más grande hasta ahora descubierto en el fondo del mar. (500.000 monedas de plata, 17 toneladas nada menos)

A finales de mes, el gobierno español demanda a Odyssey Marine Exploration exigiendo la restitución los tres tesoros porque al parecer provienen de La Mercedes, un buque español hundido en 1804 en un combate contra la flota británica.

Esta semana, Perú ha reclamado sus derechos, porque entiende que forma parte de su patrimonio. Lo cual es lógico.

Pero esto no tiene pinta de acabar así, porque ahondando en la historia, podemos pensar que Inglaterra podría exigir su parte, aparte de porque ellos lo dejaron allí donde estaba (hundiendo al barco español), porque pagaron 6.000 libras al español Diego de Alvear como indemnización.

Francia, por su parte, tiene un papel no menos importante en esta historia, puesto que esas monedas iban destinadas pagar al ejército de Napoleón que pretendía invadir Inglaterra tras una alianza con España.

Claro, que si hay cola para pedir, no podía faltar un alcalde local, como el de San Roque. Ojo a la noticia, que aparece en la sección ocio y cultura. Eso lo dice todo.

Y si nos ponemos a malas, en China que ya han terminado sus juegos olímpicos y estarán ociosos, pueden argumentar que ellos inventaron la polvora con la que funcionaban los cañones que provocaron el hundimiento y el papel donde contabilizaban la plata que entraba en el barco.

Y quién sabe si Ramoncín no aprovechará el tirón y convencerá a Sabina para pedir un canon de derechos de autor, por aquella canción del «pirata con la pata de palo»…

Menuda patata caliente le ha caído al pobre Juez Pizzo de Tampa (Florida). Desde aquí, un consejo: o el siempre legítimo «quien lo encuentra, pa él», o repartir a medias con Perú, que al fin y al cabo, desde entonces han sido los menos favorecidos por el destino.

Pero vamos, que yo abogo por la primera. Y es que sacar 17 toneladas del fondo del mar tiene que costar lo suyo…

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