No tengo mucho tiempo de escribir. No sé si tendrá que ver con la crisis, pero tengo tanto trabajo que no puedo pasar por aquí ni para comentar esas pequeñas cosas que van sucediendo.
Tampoco sé si tendrá que ver con la crisis, pero hoy he entrado al local de una aseguradora y después de dar mis datos y los de mi coche, me han espetado que a la aseguradora no le interesaba como cliente. Cada uno es libre de elegir a sus clientes. Yo los elijo. Pero luego no puedes quejarte y pedir al gobierno que te ayude…
Y mientras los pájaros se tiran a las escopetas, la crisis sigue. Los impuestos de los norteamericanos van a resarcir las maltrechas cuentas de los acreedores, para que todo siga como está y sigan debiendo una hipoteca.
Dicen que estos días serán históricos, pero no veo a la gente tirarse de los rascacielos como en el 29, y la gasolina ha vuelto a bajar a diferencia de lo que sucedió en el 73.
Ya ni las crisis son lo que eran. O quizás es que aún no ha empezado. En cualquier caso, seguiremos observando. Y trabajando…