Categorías
General

Los puntos suspensivos…

Gabriel Celaya dijo: «A veces, unos puntos suspensivos a tiempo resultan más profundos que unos versos archipensados».

La cita es genial, pero yo la habría terminado con unos puntos suspensivos, ¿no?

Quiero reivindicar el uso de los puntos suspensivos como recurso narrativo. Los que leéis asiduamente este blog o cualquiera de mis escritos, habréis notado mi predilección por este signo de puntuación, quizás excesiva.

Sólo quiero hacer constar dos cosas:

La primera es una incorrección muy común; las partículas etc. y los puntos suspensivos, por tener el mismo significado, jamás se escribes juntos (etc…)

La segunda, que aunque una de las posibilidades de uso es la solicitación de la imaginación del lector, en ningún caso denota una carencia del que escribe, sino un espacio abierto para el que lee. Los que apoyan la estética de la recepción de Jauss me entenderán…

Otro día que esté más inspirado hablaré del abuso de las comillas («»). Tratar estos temas a muchos les parecerá una pérdida de tiempo además de muy aburrido, pero como el blog es mío, pues os fastidiáis…

Categorías
Cultura Popular

¿La cultura del cuñado?

Ismael El-Qudsi, Search Manager de Live.com, en una entrevista en la revista Magnoliart, nos dice que «en España se practica la cultura del cuñado».
Esto consiste, fundamentalmente, en llamar a un pariente o amigo cuando se quiere poner una lámpara, cuando el coche hace un ruido extraño o cuando se quiere piratear la señal de la televisión de pago.
Desconozco si esta costumbre es intrínsecamente española o, como casi todo, se halla enmascarada en algún gen universal.

En cualquier caso, los que trabajamos gracias a Internet, muchas veces nos enfrentamos con este fenómeno desde el punto de vista del cuñado: recibimos incontables peticiones desde los más diversos frentes (ratones que no funcionan, conexiones a Internet defectuosas, instalaciones de software incompletas y un sinfín de cosas más…)
No voy aquí a despotricar contra esta costumbre, entre otras cosas porque yo mismo la utilizo alguna vez aunque me pese. Lo que sí quiero hacer es dar una solución colectiva a casi todos estos problemas; vamos, la que yo mismo utilizo cuando me preguntan algo que no sé: buscar en Google.

No obstante, aunque ya os he confesado el secreto, estoy seguro de que la gente seguirá prefiriendo que sea otro quien lo busque y adoptar una posición más relajada.

Y es que, mejor que la «cultura del cuñado», yo la definiría como la «cultura del primo».